El bote que no cogí
«Los barcos cuestan quince yuanes», me dijo el hombre del quiosco, señalando el embarcadero con el bolígrafo, sin mirarme. Quince yuanes. Hice el cálculo rápido, la clase de cálculo que ya hago de forma automática desde hace días, y no salían los números. No cogí el bote.