Seguí al guía diez minutos sin que nadie me lo pidiera
«¿Cuánto tiempo llevan en Obihiro?», preguntó el guía, y yo, que estaba mirando el escaparate de una ferretería al otro lado de la calle Nishi-minami-dori, tardé un segundo en entender que la pregunta no iba dirigida a mí. Iba dirigida a las doce personas que formaban el grupo. Yo no era parte del …