Escáner roto, agua quieta, y el hombre del cubo naranja sin resolver
El código QR no pasó. Lo acerqué dos veces al lector de la entrada de Heihelong Tan, el pitido no sonó, y el guardia me hizo un gesto para que me apartara mientras formaba cola la gente detrás. Tuve que ir a una ventanilla donde una señora imprimió un ticket en papel, cobró veinte yuanes en efectiv…