El pavimento húmedo y las cosas que se dejan atrás
El tren salió de Haneda con una puntualidad que me pareció casi ofensiva dado el estado en que yo iba: mochila en el suelo entre los pies, la espalda pegada al respaldo de plástico, los ojos más cerrados que abiertos. Una hora larga hasta Narita, más o menos. Suficiente para no pensar.