Lo que no entra en ningún itinerario
Llevaba cuarenta minutos sentado en la misma silla cuando me di cuenta de que la cafetería había empezado a sonar rara, como de otra época. Una canción que reconocí sin poder ponerle nombre exacto, de esas que escuchabas en casa de alguien y nunca buscabas porque te parecía que siempre iba a estar …